La velocidad máxima de 130km/h y una autonomía de 150km ( según ciclo normalizado NEDC) suficiente para su uso normal en los trayectos diarios. Es muy sencillo de conducir: un pedal para acelerar y otro para frenar. Cuando gires la llave de contacto, el motor no hará ningún ruido, sólo un bip sonoro te anunciará que está en marcha, listo para circular.
Además de los momentos de recarga, el Citroën C-Zero dispone de otra fuente de energía: él mismo. Durante las fases de deceleración, su motor funciona como un generador y transforma la energía cinética del vehículo en energía eléctrica que sirve para realimentar la batería. Un indicador informa constantemente tanto del consumo como de la generación de energía, y permite adaptar el estilo de conducción para optimizar la carga de la batería.
Además de sorprender por su gran sencillez de utilización, el Citroën C-ZERO proporciona una gran economía de uso, especialmente por la posibilidad de aparcar gratuitamente en los parkings de la mayoría de las ciudades.