El Raid París-Kabul: 1970

A finales de los años 60, Citroën se encuentra ante una situación inédita: millares de jóvenes sueñan con el Crucero Negro y reclaman su dosis de aventura Citroën. El 2CV es en esta época símbolo del relax y la despreocupación de la juventud, convencida de que el futuro le pertenece. La respuesta de Citroën será el Raid París-Kabul, abierto a todos los propietarios de 2CV, con edad comprendida entre 18 y 30 años.
Citroën esperaba unos 200 participantes... ¡Tuvieron que hacer una selección para no superar los 1.300, venidos de Europa entera y repartidos en 494 vehículos! ¿Objetivo del Raid? Llegar a Kabul, capital de Afganistán, vía Suiza, Italia, Yugoslavia, Bulgaria, Turquía, Irán y Afganistán. Las cifras de la expedición son impresionantes: 80.000 litros de gasolina y 12.000 litros de aceite utilizados para cubrir los 16.500 kilómetros del recorrido.

Para dar emoción al trayecto, se crea un concurso: cada equipo debe aportar una diapositiva en color de Turquía, Irán y Afganistán, un reportaje de 5 páginas, máximo, o una grabación de 54 minutos, y 6 ilustraciones. También hay una serie de obstáculos en la ruta que deben superar. La suma de las dos pruebas servirá para establecer la clasificación y los vencedores recibirán un 2CV 6 y un cheque de 5.000F.
Con este raid, Citroën perpetúa la tradición de las grandes expediciones automovilísticas, cincuenta años después de las primeras travesías africanas de Haardt. Además, Citroën muestra a una generación que las victorias más hermosas no son aquellas que se consiguen sobre los demás, sino aquellas que se consiguen sobre uno mismo, a la vez que logra que una multitud de jóvenes comparta una parte de sus vidas, plena de entusiasmo y de compañerismo, que jamás olvidarán. Por la tarde del 29 de agosto de 1970, los dos jóvenes vencedores acaban su discurso deseando que Citroën organice un nuevo Raid. Su deseo se verá cumplido el año siguiente con el París-Persépolis-París.